No me gustan las indirectas, sea lo que sea, que sea directo y sin tantas vueltas.
Pero cuando hablamos de sentimientos, y de no poder expresarlos la cosa cambia. Pero este no es el caso, y siempre que andaban mal las cosas salía cierto personaje a decir hola y hacer acto de presencia, no me extraña, y esa! justamente esa es una actitud idiota.
Más allá de mis idas y vueltas, más allá de mi inestabilidad emocional puedo decir con orgullo que no caigo en el juego de las indirectas cibernéticas y que dejan bastante que decir, es una pendejada.
Finalmente aunque me cueste, estoy en pié. No pudo ser por muchos motivos pero la vida tiene sorpresas y regalos hermosos, y yo vivo y comparto con uno de esos regalos...

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