El sonar del reloj ahogaba mis ganas de verte. Nada importaba más que tú, y los minutos se hacían horas, horas eternas desgarrando mis pensamientos, arrojandolos al suelo y yo pisándolos compulsivamente.
Pero intento relajarme, creer que todo estará "bien". Intento reponerme e imponerme. No haré algo estúpidamente compulsivo e impulsivo para luego arrepentirme, sólo espero el momento indicado; pues ahora lo sé esperar...

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